(3-10-08)
- El día 1 de octubre tuvo lugar, a las puertas del Hospital
Clínico San Carlos, una concentración convocada por
distintas Organizaciones Sindicales para manifestar su disconformidad
con la política sanitaria del Gobierno Regional.
Y
la cosa no acabó bien.
Al
celo en la protección del Consjero Güemes por parte de
la Delegación del Gobierno en Madrid se unió la indignación
de los trabajadores allí reunidos y el acto terminó
con la detención de tres de ellos y su consiguiente calvario
por dependencias policiales. Obviamente, se han realizado todo tipo
de mezcolanzas políticas sobre este suceso, cuando la realidad
es qué, los allí concentrados, mostraban su disconformidad
con el Plan de Reorganización de Efectivos planificado por
la Consejería de Sanidad para intentar cubrir las deficientes
plantillas de los nuevos hospitales, abiertos al amparo de la Ley
15/1997 que tanto PSOE como PP instituyeron hace años junto
a las fuerzas nacionalistas, y con la excepción de IU que,
aún hoy, sigue pidiendo su derogación junto a fuerzas
sindicales consideradas no mayoritarias (en cuanto a representación,
se entiende, que sí en cuanto a razones). Dicho Plan contempla
la reducción de camas y personal en hospitales públicos,
además de extender la gestión privada a cuatro grandes
centros de Madrid.
El
asunto acabó en descalificaciones del Consejero hacia los liberados
sindicales sin hacer distingo, en el mismo estilo en que pudieran
hacerse otras referidas a los políticos tachándolos
de "vendidos", "subrogados", "subcontratados",
"vagos", y cualquier otro calificativo que les venga a la
cabeza. Güemes demuestra un bajo nivel de tolerancia en un político
que se precie, pero tampoco debe perderse de vista la reacción
de la "fuerza" contraria. Al menos, la demostrada por el
Secretario General de la FSP-UGT de Madrid, Fernando Sánchez,
en su respuesta al Consejero. Está
publicada en la web oficial de esa Federación, y si el
Sr. Güemes ha dicho que, con el dinero que cuestan las liberaciones,
podría construir otro hospital, el Sr. Fernando Sánchez
no se ha quedado corto y le pide que "no falsee la
realidad" y "que haga público de igual forma sus
“liberados”: altos cargos, asistencias técnicas,
libres designaciones, funcionarios de empleo, asesores, políticos
protegidos aterrizados de otras Administraciones y Gobiernos, técnicos,
secretarias, conductores personales y cargos de confianza en general.
¿Cuánto cuesta todo esto a la ciudadanía en general?
¿Cuántos centros públicos sanitarios podrían
hacerse con este gasto público? Los tiempos de crisis son para
todos.
El
rifi-rafe resultaría interesante si ambos hicieran lo que se
piden el uno al otro. Pero claro, para ello también, la FSP
debería hacer público: cuantos liberados sindicales
trabajan para el otro partido político hermano, cuantas dietas
cobran sus ejecutivos mensualmente además del salario que perciben
de la Administración, cuantos cheques gasolina consumen, cuantos
asesores retribuyen, a cuenta de quien viajan, como gestionan las
subvenciones y los fondos de formación, de cuantas empresas
son consejeros, a cuanto ascienden los llamados gastos de representación,
etc. También es la ciudadanía quien los paga, y también
debería aplicarse el cuento de que los tiempos de crisis son
para todos. Falta una nota de prensa anunciando que los cargos sindicales
"se congelan" las dietas (¡ ah, claro, que no cobran
dietas !).
Pero
es que, además, este "sindicalista" de la FSP condena
todo tipo de acción violenta como forma de reivindicar propuestas
económicas y laborales o rechazar decisiones políticas
sobre la privatización de servicios. Bonita manera de quedar
bién y echar balones fuera y dejar con el culo al aire a los
sindicalistas de UGT que allí estaban. ¿Pero, es que
hubo violencia, Sr. Sánchez?.
Enfín,
que si uno apaga fuegos con gasolina, el otro utiliza queroseno. Cuestión
de octanaje, nada más.
Al
parecer, la pretensión del Secretario General de la FSP de
Madrid, se queda en un intento de querer agradar a su ex-compañera
y portavoz en la Asamblea de Madrid por el PSM, Maru menéndez,
lanzándole al Consejero un mensaje de que despilfarra recursos
en "amiguetes", cuando él y ella debieran ser los
primeros en aplicarse el cuento (¿De quien es asesor su predecesor
en el cargo?). Mientras tanto, sus afiliados en los hospitales, rompiéndose
la cara `por defender los derechos de trabajadores y usuarios.
Resulta
penoso observar que, mientras muchísimos sindicalistas honrados
desempeñan a diario su labor en los centros de trabajo, existen
otros personajes acomodados en sus poltronas, y al servicio de sus
propios intereses y los de algún que otro partido, que siguen
perdiendo el tiempo, y el de los demás, en jugar a politiquillos
y contestar a unas estupideces con otras mientras toda la sanidad
pública se va al carajo, cosa que a ellos les importa un comino.