(23-10-08)
- El otro aspecto que en forma alguna quieren que contemplemos son
las repercusiones que las “medidas anti crisis” van a
tener en el inmediato futuro en economías regionales, nacionales,
familiares e individuales.
Si se atiende a cómo y con qué instrumentos
se está intentando reforzar a la banca nacional e internacional,
si se atiende a las reacciones que los especuladores internacionales
han tenido, si se atiende a los mensajes de los que supuestamente
están más distantes de la ortodoxia capitalista, si
se atiende a todo esto, se comenzara a apreciar que el futuro no es
nada atractivo, a no ser que uno sea banquero.
El mecanismo que están utilizando todos los estados y sus respectivos
gobiernos es la conjunción de dos engranajes aparentemente
complementarios. De un lado la compra de activos crediticios de la
banca y entidades financieras y de otro, la inyección directa
de liquidez mediante la compra de acciones de bancos con supuestos
problemas de liquidez y con aparentes deudas a corto plazo.
Con la compra de activos crediticios los gobiernos estarán
cambiando deuda pública a cambio de deuda privada, y mientras
que la primera es deuda seria, aquella que se amortiza y rinde intereses,
la que están tomando es mas que posible, de ahí su insistencia
en lo contrario, que sea deuda basura, la que no tiene pagador y la
que, menos aun, rinde intereses, la que la banca da por morosa. De
ahí el alto riesgo de pérdida casi absoluta de lo entregado
en tal intercambio, ya que no otra cosa que papel fallido es lo que
el capital cederá en injusta y fraudulenta contraprestación.
Por ello desde el primer día hay que contar con que la disponibilidad
económica de los gobiernos se habrá reducido en la misma
cuantía con la que hayan comprado o vayan a comprar lo que
denominan hipotecas toxicas.
Así los tesoros públicos se encontrarán con niveles
de deuda pública por las nubes y las disponibilidades liquidas
por los suelos, con lo que los gastos o inversiones relativas a todas
aquellas políticas sociales que pudieran ser objeto de necesidad
o demanda popular, se ha de tener la seguridad que ni tan siquiera
se contemplarán, y las preexistentes, me temo que queden como
cabeza de misionero en manos de jíbaros.
El segundo engranaje de las acciones gubernamentales, la inyección
de liquidez mediante la compra de acciones, o como en el caso español
la puesta a disposición de la banca de avales crediticios que
serán financiados recurriendo a nueva emisión de deuda
pública, provocará que en la segura reprivatización
de las acciones compradas, caso británico, estas afectarán
al tesoro público de las islas en la cuantía que en
su momento determinen los dueños de los bancos hasta entonces
participados, ya que en forma alguna consentirán que de tal
intervención los poderes públicos obtengan beneficio
a su costa. En otras palabras recuperación parcial de lo invertido
y por lo tanto otra socialización de perdidas.
Pero en el caso español, la ocurrencia zapateril puede rizar
el rizo. En nuestro caso se ha recurrido a la ficción, al parecer
necesaria ya que las arcas públicas están secas de tanto
regalo a los ladrilleros, de avalar como Estado las deudas particulares
que la banca española haya tomado en los mercados internacionales,
emitiendo deuda pública para generar ingresos extraordinarios,
que puestos en manos de esa, dicen los banqueros que endeudada banca,
les permita subsistir.
Lo malo es que este tejemaneje tiene más agujeros que un botijo
de tela metálica. Primero, las deudas de los bancos españoles
ni se sabe a cuánto ascienden, ni en qué condiciones
se asumieron, ni cuál es el calendario de su vencimiento, por
lo que puede que las disponibilidades públicas previstas sean
mucho, poco o muy poco, y por lo tanto pudiera ser que no se alcanzase
el objetivo deseado después de efectuar el gasto. Claro que
peor sería que si lo supiesen y lo ocultasen.
Además, esta maniobra tiene otra vía escape. O bien
acuden a economía de guerra y con bonos de suscripción
obligatoria nos sacan el dinero al común de los ciudadanos,
o como es lo normal cuando el Estado emite deuda, esta es suscrita
en su inmensa mayoría por organismos oficiales y por la propia
banca, con lo cual la pescadilla que se muerde la cola en este caso
habría de acabar comiéndose toda ella. La otra alternativa,
que ya se anuncia hoy, es que van a ofrecer parte de su calentita
emisión de deuda a “fondos soberanos” de países
petroleros, con lo cual, si pretenden obtener ese tipo de inversión
habrán de retribuirla por encima de los tipos oficiales, pues
en caso contrario nadie acudiría a cubrir esa oferta en tiempos
en los que todos los estados estarán suplicando a árabes
y chinos que depositen en su deuda los petrodólares o los yuanes
que a ellos les desbordan.
Ni que decir tiene que este coste será asumido por los estados
ya que los banqueros rechazarán que se les repercuta tan altos
costes, pero estos, una vez obtenida esa financiación, si que
los repercutirán a las empresas o consumidores que pasen los
filtros de idoneidad crediticia que arbitraria y unilateralmente establezcan,
quedándose con el diferencial que por su negativa, socializará,
otra vez, como perdidas el Estado.
En ese panorama de alto endeudamiento publico, teniendo que hacer
frente a vencimientos de principal e intereses, y sin la seguridad
de que tales acciones provoquen el rápido incremento de la
actividad productiva real y tangible de las empresas y la recuperación
del consumo, y por lo tanto sin inmediatas expectativas de aumentos
de ingresos fiscales, no les quedará otra salida que aumentar
la presión fiscal y, como era previsible, meter mano, con el
consentimiento de los comisionistas, UGT, CCOO y CEOE, a una hucha
que no es suya, que es de los trabajadores, al fondo de reserva de
la seguridad social, reduciendo de pasada sus prestaciones, ya que
no otro fin puede tener el aviso de convocatoria del Pacto de Toledo
posterior a la reunión que mantuvo Zp con sus jefes de la banca.
Después tocarán el paro, -ya pide hoy Díaz Ferrán
la privatización del INEM,- después, los salarios de
los trabajadores, la educación y la sanidad acelerarán
en su caída a la dualidad mas clasista y más temprano
que tarde y con nocturnidad alterarán, como antes decía,
la fiscalidad para hacerla más reducida, la del impuesto de
sociedades, mientras que al IRPF puede que al fin se le aplique aquello
del tipo único, medida regresiva donde las haya. Las pensiones
congeladas por motivos patrióticos, y para que no nos agobiemos
con malas noticias puede que se suspenda la difusión del IPC
y de todos aquellos indicadores que puedan contribuir al desanimo
de los que no tenemos de todo.
Y puesto que las pesadillas no conocen limites, no me extrañaría
que en votación unánime de las Cortes Españolas
reunidas en sesión conjunta de congreso y senado nos comunicasen,
a través del presidente del gobierno, la aprobación
de un decreto-ley por el cual a partir de ese momento los espacios
informativos quedarían sometidos al control previo de…….la
AEB.