(5-12-08)
- Todos conocemos ese eslogan, tan antiguo como castrista, castrista
autentico, cubano. El que titula lo que sigue lo brindo gratuita y
desinteresadamente a aquellos otros “castristas” de por
aquí que lo único que han hecho por su pueblo ha sido
engordar, ya que ahora, con Zp, están más voluminosos,
en lo físico y en lo político, puesto que en lo económico,
carnal y patrimonial, según los usos y costumbres de por aquí,
son aspectos que entran, dicen, en el terreno de lo privado.
Veamos. En torno al día 22 de enero pasado, en una reunión
mantenida entre los ladrilleros de a pie, los del G-14, afirmó
don Pedro Castro, a la sazón presidente de la FEMP, que “ponemos
la Ley del Suelo al servicio del mercado”, y acto seguido se
fundió en estrecho y amigable abrazo con Fernando Martin, el
pasajero presidente del Real Madrid, y el ex de Martinsa, empresa
que, de entonces acá, ha fenecido por los desmanes de ese mercado
al que Castro supeditaba la Ley.
Hoy ese mismo Castro está en boca de todos, fundamentalmente
en boca de los mas “peperos” y estimo que sin razón,
o al menos no con toda razón. Faltan algunos.
Ha dicho Castro, don Pedro, que no entiende como hay tantos tontos
de los huevos que siguen votando a la derecha, y raudos, en tropel,
han salido los más conspicuos de ellos para pedir la dimisión
del por ahora presidente de la FEMP, sin reflexionar sobre lo que
realmente contiene la frase del cada día más engordado
zetaperista getafeño.
Para mí que lo que ha querido decir el futuro ex, es que no
se explica cómo hay tanta gente que no perteneciendo a la clase
social que casi en exclusiva defiende o dice defender el PP siguen
votándolos y por lo tanto votando en contra de los supuestos
intereses de aquellos que pertenecen a otra clase social. Lo malo
es que, por ello, los ha llamado tontos de los huevos.
Y es que yo creo que don Pedro Castro ha sufrido una pequeña
enajenación mental más o menos transitoria o más
o menos permanente que caracteriza a todos los zetaperistas, especialmente
a los sobrevenidos y a los infectados por el ladrillo financiador.
Don Pedro Castro no solo ha cometido el error de insultar en su frase
descalificadora. No, ese es solo uno de los dos que yo aprecio. El
otro error es el haberse “comido” un pronombre, el pronombre
“esa”, que antepuesto al sustantivo derecha hubiese dado
autentico sentido a lo que piensa y practica desde su más tierna
infancia política, el sectarismo, la descalificación,
la opresión hacia el discrepante, y la concepción de
la democracia como mecanismo que le provee de prebendas y privilegios
para su propio disfrute.
Por que don Pedro, que no es tonto, sabe perfectamente que derechas
en este país hay más de una, y que concretamente la
suya, aquella a la que él pertenece, la del Psoe de Zp, esa
a la que él engorda económicamente, es, si me apuran,
mas impresentable que la simetrica a ellos, la de Genova, ya que la
de ZP y Castro es una derecha que miente, que disfraza y que oculta
su autentica alma, su genética insolidaria, desigual y vividora.
Es por ello que no entiendo que aun no haya surgido ni una sola voz
de entre las que están instaladas en los pesebres del Psoe
que junto a la otra derecha coincidan en pedir la justa dimisión
de este impresentable, no solo como presidente de la FEMP, sino también
como alcalde de Getafe, ya que su afirmación agravia e insulta
tanto a los dependientes de Génova como a los instalados de
Ferraz, puesto que derecha capitalista son ambas aun con matices diferenciadores,
y a los ciudadanos de Getafe los retrata como directos soportes de
un alcalde que no se merecen, un alcalde, que solo por esto, habría
de sonrojarles.
Y no caben en estos casos disculpas o perdones, mas inducidos que
espontáneos. Aquí lo que se impone es asumir las responsabilidades
políticas que corresponden, la automática dimisión
de todos sus cargos, y que este saltimbanqui de la política
pase a buscar en cualquiera de sus posesiones, el reposo y descanso,
en este caso nada merecido, y desear que tanto reposo y descanso encuentre,
cuanto alivio, con su defuncion politica, les procuraría a
los que empiezan a temerse que, con esta excusa, pudieran empezar
a salir “casos y cosas” que directa y contantemente le
pudieran involucrar.
Y es que en todos los sitios los hay tontos de los huevos, pero él
ha de ser consciente que hay muchos, listos y tontos, que están
de él hasta esos mismísimos. Al tiempo.