(28-1-09)
- En el serial del espionaje en la Comunidad de Madrid faltaba la
aparición de los chicos de la FSP-UGT de Madrid. Y han entrado
en escena con su peculiar estilo de dar la nota. ¿Cómo
iban ellos a quedarse al margen de tan suculento bocado?.
Lo
que ya no está tan claro es si se habían leído
el guión o se tiraron a la piscina sin patito salvador. Debieron
bastar unas llamadas telefónicas de aquí y de allá
para que cundiera el pánico, y se apresuraran a colgar de la
picota a uno de los actores. Ahora bien, ¿fue todo una ocurrencia
del Secretario del Sector Autonómico, Javier Sanz, o participó
toda la Comisión Ejecutiva?.
Repasemos
la película:
El
País llevaba unos días con la trama del espionaje en
portada. Habían pasado por ella todos los personajes políticos
de la Comunidad de Madrid. ¿Y no iba a aparecer la UGT?. Dicho
y hecho. El 22 de enero, Javier Sanz remite una carta al Director
General de la Función Pública, que misteriosamente aparece
en la mesa del redactor del periódico donde, textualmente,
dice: "Como usted sabe, este colectivo
conformado por unas 40 personas y que son empleados públicos
(personal laboral fijo y funcionarios de carrera) de la Comunidad
de Madrid, ha sufrido un hostigamiento, acoso y menosprecio
durante los últimos años, por no prestarse, entre
otras cuestiones, a realizar tareas relacionadas con las que están
destapando los medios de comunicación en la actualidad,
al entender éstos, con buen criterio, que esas tareas eran
una extralimitación a sus funciones y podrían rayar
en ilegalidad".
El
periodista se hace eco del escrito y redacta un titular: Empleados
de la Comunidad denuncian acoso por negarse a espiar a políticos
(UGT acusa a la Consejería de Interior de encargar misiones
ilegales) . Obvio, ¿no?. Pues todo lo contrario, señores.
Cuando
los chicos de la Comisión Ejecutiva leen el periódico
sufren una diarrea aguda. Sus mayores y asesores legales les previenen
de las posibles implicaciones judiciales y del consiguiente cabreo
de los Gobernantes de la Comunidad de Madrid que podrían repercutir
en subvenciones y negociaciones futuras. Corren todos a reunirse y,
entre clinex y papel higiénico, deciden que alguien salga a
la palestra a dar la cara desmintiendo tal osadía periodística.
No iba a ser Juan Luis Martín Sierra, el osado y atrevido Secretario
de Acción Sindical; tampoco podía poner el rostro el
Secretario General, Fernando Sánchez, tan fotogénico
y televisivo cuando le conviene. Le encargaron el muerto al autor
de la carta como si hubiera sido una ocurrencia personal al margen
de la Comisión Ejecutiva.
Redactan
una Nota
de Prensa y la remiten a todos los medios.
-
La UGT no tiene constancia de que exista ninguna denuncia del colectivo
de seguridad de la Comunidad de Madrid por encomendarles funciones
de espionaje a políticos ni altos cargos de la misma u otras
Administraciones. Las fuentes del periodista que firma el artículo
no son la UGT, no han partido de la Comisión Ejecutiva de la
Federación de Servicios Públicos de UGT ni se deducen
del escrito enviado por el Secretario del Sector Autonómico
(Fco Javier Sanz Fernández).
-
La UGT no imputa ni acusa a la Consejería de Interior de encargar
misiones ilegales, ni ha realizado ninguna declaración al respecto
al “PAIS” donde se realicen tales aseveraciones. Por ello,
y si los responsables de la mencionada Consejería se han podido
sentir aludidos por la información aparecida, pedimos disculpas,
pero ya indicamos que no acusamos ni acusaremos a la Consejería
de Presidencia, Justicia e Interior de realizar misiones ilegales.
Vamos,
que nadie ha denunciado nada. Que han sido ocurrencias del Secretario
del Sector y del periodista; que se referían a épocas
pasadas (¿cuales?) y que lamentan mucho la cagada si alguien
se da por aludido.
Y,
por si se quedaban cortos, ponen a Javier Sanz delante de las cámaras
de Tele Madrid para aseverar, y hacer promesas de futuro y de
chicos buenos, que "ni acusan, ni acusarán".
Es
lógico que, hoy, El País titule: La
dirección de UGT se desdice de sus propias denuncias sobre
actos que "rayan la ilegalidad" y que asevere que UGT
desautoriza a sus trabajadores.
Tamaño
ridículo tiene sus orígenes en las órdenes recibidas
desde la cúpula de la Organización. La Comisión
Ejecutiva de la FSP de Madrid había estimado como acertada
la estrategia de ayudar a "meter el dedo en el ojo" y, que
nadie lo dude, encomendó a Javier Sanz la redacción
del escrito al Director General de la Función Pública,
al tiempo que, colegiadamente, firmaba otro remitido el día
23 incidiendo en las denuncias.
Al
parecer, la Comisión Ejecutiva de la FSP de Madrid, desconoce
que son marionetas de otros intereses y que no deben atribuirse más
cometidos que aquellos que les mandan. Qué, para jugar a políticos,
ni tienen talla, ni nadie les ha dado vela. Qué a UGT no le
interesa inmiscuirse en una historia que está en los Tribunales,
y que deben limitarse a obedecer a sus mayores. Seguramente, estarán
tan orgullosos y convencidos de los argumentos de patio de colegio
que han dado para desmentir que hayan denunciado acoso alguno, y de
que, el Gobierno Regional, sabrá perdonarles la metedura de
pata al darle argumentos a los medios contrarios al El País.
De
lo que ya no estamos tan convencidos es, que al diario aludido, le
haya hecho gracia la gansada ni que sus afiliados aplaudan la comedia
que han montado. Es lo que tiene acostarse con niños.....que
mojao se levanta.