(29-5-09)
- Hasta el momento se han demostrado como falsas las afirmaciones
que respecto al sistema de pensiones públicas se hacen con
total inercia. Ni es un sistema de reparto, ni es solidario, a no
ser que se refieran a que reparten entre los gestores políticos,
sindicatos y patronal y que otro tanto practican respecto a la solidaridad.
Y así las cosas, tras las rebajas practicadas y los atracos
cometidos, queda ver en que se ha concretado tal ataque concertado
al único refugio que a los trabajadores les queda tras su vida
laboral activa.
Es por lo tanto imprescindible ilustrar el presente de las
pensiones públicas con unos cuantos datos numéricos,
tras los que sin ocultarse están, no se olvide otros tantos
trabajadores, otras tantas familias que así disfrutan del estado
de bienestar zapaterista.
A 1 de febrero pasado el sistema daba cobijo a casi 8,5 millones de
pensiones contributivas de las cuales 4,8 millones no llegaban a los
624 euros brutos al mes que es el salario mínimo interprofesional.
Atendiendo a la igualdad de género, tan querida de los zapateristas,
esta no ha llegado aún al sistema, ya que de los 3,2 millones
de pensiones de jubilación existentes el mismo 1 de febrero
pasado, 1,01 millones correspondían a hombres que cobraban
menos de los citados 624 euros brutos al mes, mientras que las mujeres
pensionistas con pensiones inferiores al salario mínimo interprofesional
eran 1,4 millones.
Si atendemos a las pensiones de viudedad esa misma discriminación
por genero se dispara, ya que de 2,26 millones de pensiones 1,56 millones
de ellas corresponden a mujeres que no alcanzan el mínimo interprofesional,
mientras que solo son 129 mil las equivalentes de hombres.
En sentido contrario es notablemente curioso que al tiempo que se
dan esas raquíticas pensiones, el mismo sistema tenga en vigor
3.375 pensiones de jubilación de hombres y 356 de mujeres que
cobran más de 2.441,76 euros brutos al mes, al igual que hay
otros 13 hombres y 44 mujeres que esa cantidad cobran como pensión
de viudedad. Sería interesante saber sus pomposos apellidos.
Por seguir en la misma fecha, 1 de febrero de este año 2009,
ha de saberse que la cuantía de la pensión de jubilación
e invalidez no contributivas está establecida en 336,3 euros
brutos al mes, pero que por artes diabólicas la pensión
media efectiva de jubilación no contributiva es de 315,77 euros.
Dicho en cristiano, (descreído por supuesto) este estado de
bienestar zapaterista, a aquellos trabajadores que no han podido presentar
cotizaciones por al menos 15 años de su vida laboral activa,
los condena a sobrevivir a partir de los sesenta y cinco años
con 52.500 pesetas brutas al mes.
Y como no es cuestión de abrumar con una riada de datos sépase
que el 27,15 % del total de pensiones contributivas, por su ínfima
cuantía, requieren, a 1 de febrero, ser complementadas hasta
los mínimos establecidos para este año 2009. Son, entre
las cinco clases de pensiones, 2,3 millones, 2,3 millones de ciudadanos
casi marginados.
Y ya que estamos con pagos de prestaciones sociales que se efectúan
con cargo a la hacienda pública y no a las arcas de la seguridad
social, un dato interesantísimo que pone de relieve como excluyen
de la normalidad, de las prestaciones sociales contributivas en cuantías
medias a aquellos trabajadores que el sistema laboral maltrata arrojándolos
al paro, a la exclusión social y como mal menor a los infra-salarios,
ese dato proviene de contemplar la evolución que ese gasto
por complementos a mínimos ha tenido desde el año 2000
a la actualidad, gasto que de los 97,9 millones de euros ha pasado
a los 2.406,3 millones para este año 2009, un crecimiento de
casi el 2500 %, lo cual pone de manifiesto la depauperación
generalizada de las pensiones, especialmente las más bajas
y, consecuentemente, la degradación de la calidad de vida de
los pensionistas españoles.
La misma demostración cabe hacer para las pensiones no contributivas.
Mientras que en el año 2000 la hacienda pública transfería
a la Seguridad Social 2.386,5 millones de euros para atender el pago
de esas pensiones, para el año presente están presupuestadas
unas transferencias por este mismo concepto de 3.256 millones, un
crecimiento del 36,5 %, crecimiento que hay que imputar tanto a las
actualizaciones de miseria que han aplicado a las PNC, -no se olvide
su actual cuantía, 315,77 euros/mes-, como al aumento de ciudadanos
que rechazados por las condiciones cada vez mas leoninas del sistema
para acceder a una pensión contributiva son “cristianamente”
alojados en el asilo de las no contributivas.
Llegados a este punto no creo necesario aportar más datos numéricos
que a la realidad respalden, resta únicamente analizar y valorar
las determinaciones de carácter político y las presiones
societarias que están conduciendo al sistema de pensiones públicas
a su deterioro, al desapego de la ciudadanía y al creciente
contento de aquellos que mintiendo “urbi et orbe” destrozan
el único pilar de solidaridad intergeneracional para sustituirlo
por otro templo de negocios que comerciará con los derechos
sociales de los trabajadores, negocio tan rentable para unos pocos,
como desestructurador social para todos los demás.
(Continuará)