(4-9-08)
- Llevan años firmando acuerdos lesivos para los trabajadores,
precarizando el mercado de trabajo, asumiendo ERES (expedientes de
regulación de empleo), forrándose con sus cooperativas
VPO y recibiendo subvenciones para dar continuidad a su otro negocio,
el de la formación. Años de babeo hacia los respectivos
gobiernos, sean de un signo o de otro, y se acaban de coger el primer
"cabreo" con el de ZP a causa del olvido de su Ministro
de Trabajo, Sr. Corbacho, que obvió decirles que iba a limitar
las contrataciones en origen de la mano de obra inmigrante.
¿Alguien
piensa que es una actitud sincera?. Nó, señores, no
lo es en absoluto. El paro lleva creciendo a un ritmo elevado en los
últimos meses y, sin embargo, ni a CC.OO. ni a UGT se les ha
ocurrido otra cosa que culpar a la crisis internacional y decir que
"son unos malos datos". Siguen con su cantinela de la moderación
salarial y manteniendo la cuerda de un Gobierno con pocas o nulas
iniciativas. No hace falta más que ver como el Secretario General
de UGT, Cándido Méndez, va por ahí pidiendo al
Banco Central Europeo que baje los tipos de interés, y a las
Entidades Crediticias que concedan préstamos. Claro, que mal
le iban a ir a sus negocios de cooperativas de viviendas si la banca
no presta dinerito para que compren sus flamantes y asequibles promociones.
Que
el ministro Corbacho ha metido la pata hasta el "corbachón"
es algo obvio; todo ello salvando la posibilidad de que tal medida
vaya encaminada a colocar a los parados en la recogida de la fresa,
de la aceituna, o de cualquier otra campña agrícola
de caracter temporero, qué, adecuada o no, baja las cifras
de desempleo y eso viene bién a las estadísticas.
Es
como la otra genial iniciativa de reconocer la experiencia profesional
y repartir titulaciones de Formación Profesional. Es urgente
y prioritario recolocar a tantos parados del sector del ladrillo,
y mal va a poder hacerse sin que aporten cualificaciones profesionales.
Tan sólo hay que certificar experiencia y pasar un examen para
el que, nadie lo dude, serán los Sindicatos los encargados
de prepararlos mediante los oportunos cursillos.
Pues
éso, que lo de acusar al Gobierno de responsabilizar del paro
a la inmigración no es más que un aspaviento sindical,
una rabieta premeditada para quedar bien con determinados sectores
de la sociedad que ya empiezan a estar cansados de tanta inacción,
parasitismo y complicidad. Seguirán mareando la perdiz en maratonianas
reuniones para, al final, y como siempre, dar otro toque magistral
a la regulación del Mercado Laboral que pueda venderse como
un acuerdo necesario por el bien del País. Eso sí, a
cambio de alguna que otra ayudita que les permita seguir engordando.